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Baja natalidad en México ¿Retos a en frentanar?





Informacio/Cadena Politica 

 

Qué significa la caída de la natalidad en el mundo?

El planeta vive un cambio demográfico sin precedentes. La tasa global de fertilidad bajó de cinco hijos por mujer a mediados del siglo XX a 2.2 en la actualidad. Según el Instituto de Métricas y Evaluación en Salud (IHME), más de tres cuartas partes de los países descenderán por debajo del nivel de reemplazo de 2.1 hijos por mujer en 2050.

Este indicador es clave, ya que determina si una población se mantiene estable. La disminución plantea un reto económico: menos nacimientos significan menos jóvenes, y,en consecuencia, una fuerza laboral más pequeña que deberá sostener a un número creciente de personas mayores.

Los investigadores advierten que este fenómeno puede frenar la innovación, ralentizar las economías y presionar los sistemas de pensiones. La tendencia es global, con ejemplos extremos como Corea del Sur, donde la tasa cayó de 4.5 en 1970 a 0.75 en 2024.

¿Cuál es el panorama para México?

En el caso mexicano, el descenso ha sido acelerado. En la década de los 70, las mujeres tenían en promedio siete hijos, pero en 2023 la cifra bajó a 1.6. Esto significa que, en el futuro cercano, el país podría ver una disminución de su población.

De acuerdo con proyecciones internacionales, en 25 años la cantidad de adultos mayores de 65 años se duplicará en países con baja natalidad, incluido México. Además, la reducción de nacimientos coincide con una creciente migración hacia ciudades, lo que impacta en la distribución de servicios e infraestructura.

Aunque los resultados académicos de la población joven en México se mantienen estables, el reto se encuentra en cómo sostener un sistema laboral y fiscal en un escenario con menos contribuyentes y más dependientes.

¿Qué soluciones se plantean ante este reto?

Distintos países han puesto en marcha incentivos económicos para aumentar los nacimientos, como bonos por bebé o subsidios familiares. Sin embargo, especialistas como Jesús Fernández-Villaverde, economista de la Universidad de Pensilvania, señalan que la fertilidad no dará un giro en U.

Por ello, varios investigadores sugieren cambiar el enfoque: más que intentar revertir la caída, los gobiernos deben apostar por resiliencia. Esto implica rediseñar sistemas laborales, educativos y fiscales para un mundo con menos jóvenes.

En ese proceso, la tecnología se vuelve aliada. La automatización y la inteligencia artificial podrían cubrir parte de la brecha en productividad. Además, las bajas tasas de fertilidad, si no son extremas, también pueden generar beneficios, como sociedades con mayor inversión en cada hijo y una reducción en la presión ambiental.


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