La Comuna
Un burócrata en la fiscalía
José Ángel Solorio Martínez
El flamante Fiscal Anticorrupción de Tamaulipas, Andrés Norberto García-Repper Favila, llega con credenciales profesionales nada sorprendentes, poco sobresalientes. Su trayectoria, ha sido más bien opaca: representante de MORENA en los órganos electorales y párele de contar.
Lo mismo en el desempeño de su tarea ante el IETAM: no sobresalió mucho que digamos.
Un trabajo más bien gris.
Llevar los oficios de su partido; recibir los acuerdos del instituto electoral a sus superiores; entregar oficios del registro de los candidatos y completar los expedientes de los aspirantes morenistas a cargos de elección popular.
Su participación en los debates -muchos sí, verdaderamente candentes que se generan al fragor de la contienda electoral- fueron de lo más planos que se recuerden en los plenos de ese órgano electoral.
O sea: lo que podemos prever de su trabajo al frente de la Fiscalía, por la inferencia de sus frutos como abogado en la trayectoria que ha mostrado, es que será en el mismo tenor de lo hecho: pichurriento.
Más claro: intrascendente.
En calidad de abogado trashumante, nos lleva a la reflexión de otros profesionales del derecho que han aterrizado en Tamaulipas en el pasado. El más sobresaliente: Irving Barrios Mojica; traído exprofeso de Michoacán, para combatir la inseguridad que se desbordaba en el estado: los panistas, lo convirtieron en fiscal general.
Le hizo al tío Lolo.
Cobró y dejó el mundo girar.
El caso se reedita con García-Repper.
Con la salvedad que parece que Andrés Norberto, ha vivido poco en el mundo real de la abogacía.
El universo de la Fiscalía es muy diferente al tema de derecho electoral; aunque los dos, están estrechamente vinculados al ejercicio de la autoridad; a la práctica del poder.
El principal reto que tiene es justificarse con la acción, con los hechos, en el cargo para el cual fue electo.
Ser y no actuar, o actuar deficientemente, desvirtuará la esencia de una institución que fue diseñada para frenar uno de los vicios más señalados a la autoridad: la corrupción y el despojo de los bienes de la comunidad.
Existen decenas de servidores públicos del presente y del pasado, que la voz ciudadana conoce como la palma de su mano, por hechos que los ofenden y los molestan. Alcaldes, titulares de Comapas, secretarios, y demás, es el nutrido catálogo de objetivos que García-Repper, debe tener como prioridades.
Los tamaulipecos requerimos buenas señales del Fiscal; si no, que lo regresen a su puesto de Gutierritos electoral.